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EL HOMBRE QUE SEPULTO TODO UN IMPERIO

SALOMON, 24.04.2005 03:09


La superioridad del hombre no está en hacer desgraciados a otros hombres como lo pretendió hacer Hitler. La grandeza y la superioridad del ser humano está en su lucha constante para que otros seres humanos vivan felices, se destierre la injusticia y se promueva el bienestar de los seres humanos del planeta.
Una efeméride de carácter universal por su alcance y significación es el aniversario 135 del natalicio de Vladimir Ilich Lenin (22 de abril de 1870), el artífice de la primera revolución socialista en el mundo, que contribuyó a la liberación de millones de trabajadores sometidos a la explotación brutal del zarismo. Y la posterior caída del colonialismo.


Uno de los seres humanos más extraordinarios que haya generado la especie humana es sin duda Vladimir Ilich Ulianov. El hombre que desafío al abuso, la opresión, la autocracia y la tiranía zarista, y lo derribó. La hazaña de sepultar al imperio zarista lo llevó a convertirse no solo en uno de los grandes hombres del siglo XX sino de todos los tiempos.
EL IMPERIO ZARISTA
A lo largo del siglo XIX la sociedad Rusia todavía vivía bajo un régimen de la monarquía feudal, gobernado por el ZAR como Rey, amo y señor. El Zar manifestaba que su poder derivaba de Dios, a quien únicamente debía cuenta de sus actos. Sus súbditos no tenían ningún derecho, pero sí él deber de obedecer. El Zar declaraba la guerra y hacía la paz; comandaba los ejércitos; determinaba los gastos y fijaba los impuestos; nombraba y destituía a los funcionarios y dirigía la administración entera. Las provincias eran administradas por los funcionarios nobles, con poder omnímodo y arbitrario.
El Zar hacía las leyes, que eran la expresión de su voluntad personal, pues si bien debía tener en cuenta las "costumbres fundamentales del reino", tales costumbres eran contradictorias y vagas, y hubiera sido difícil definirlas claramente. Además, el Zar dirigía la administración de justicia, pues esta se dictaba en su nombre y por funcionarios que él designaba. Se usaba el tormento para lograr la confesión de los acusados, a quienes se juzgaba en secreto y a los que se aplicaban las penas bárbaras de las marcas con hierros candentes, de la picota, del látigo y de la horca.
La libertad individual estaba amenazada constantemente por la policía zarista, que podía aprender a cualquiera con una simple orden del rey. No se daba la causa de la detención porque "tal era la voluntad del Zar". Existía la censura previa y no existía la libertad de consciencia.
Dentro de la estructura social de clases: 1) El clero: era la primera de las clases sociales privilegiadas. Conservaba un gran prestigio e influencia. Además recibía los diezmos de los fieles, poseían extensas propiedades, que abarcaban gran parte de la superficie de Rusia, y como si fuera poco, no pagaban impuestos. 2) La nobleza: esta era la segunda clase privilegiada formada por un número de personas análogo al del clero, que poseían tierras de parecida importancia y extensión. Percibían de los campesinos, que vivían en sus tierras, los antiguos derechos feudales, y sólo pagaban impuestos en casos especiales. 3) En El Tercer Estado se distinguían distintas categorías, alguna de las cuales habían logrado privilegios. La capa superior del estado llano era la incipiente burguesía; la inferior, los obreros y campesinos. Estos últimos soportaban pesadas cargas que, en la generalidad de los casos, les privaban de las cuatro quintas partes del fruto de su trabajo. Debían pagar los impuestos al estado, el diezmo a la iglesia y los derechos feudales al señor.
Prácticamente Rusia vivía al margen de las transformaciones sociales que se iban produciendo en otros Estados europeos. La aristocracia concentraba en sus manos la mayor parte de la tierra y los campesinos van a vivir hasta bien entrado el siglo en régimen de servidumbre feudal. Las duras condiciones de vida de los campesinos van a provocar revueltas agrarias que van a forzar al zar Alejandro II, en 1861, a abolir la servidumbre, por la que se establecía la libertad personal de los campesinos que dejaban de estar ligados a la tierra.
La liberación del campesinado no pudo eliminar las grandes desigualdades sociales en el campo ruso, que por otra parte resulta totalmente inadecuado en sus estructuras para el desarrollo de un capitalismo moderno. Los campesinos, agobiados por impuestos abusivos y sumidos en un gran atraso técnico y cultural, ansiaban el reparto de la tierra de las grandes propiedades de los nobles, la Iglesia o los propios zares.
El decreto de emancipación de los siervos en 1861 no satisfizo en absoluto las aspiraciones de los campesinos que cultivaban tierras pertenecientes a los nobles: debían pagar su propia liberación, impuesto personal, y, además, carecían de tierras suficientes para cultivar.
Es así en el imperio ruso la autocracia zarista mantenía con despotismo y arbitrariedad formas de vida y relaciones sociales de carácter semifeudal. La administración del Estado sufría una corrupción creciente en todos sus niveles. El zar, cúspide del poder autocrático estaba retirado de los asuntos del gobierno. El desinterés y a la apatía conducían a la corrupción administrativa, hasta tal punto que quedaban sin efecto las normas legales. Nunca existió una base adecuada para una administración eficaz; la Hacienda pública no disponía de dinero ni siquiera para pagar puntualmente a los funcionarios.

EXTRAORDINARIO GENIO Y LIDER REVOLUCIONARIO
La genialidad de Lenin se puede apreciar porque supo interpretar la realidad de manera científica el mundo. Luchó contra la injusticia humana, movilizó a los pobres para la conquista de sus derechos en contra la opresión. En sus intervenciones en las asambleas, los bolcheviques dirigidos por Lenín hacían ver a los obreros que la libertad no se conseguiría con súplicas al zar, sino que había que conquistarla con las armas en la mano. Les previnieron de que las tropas harían fuego contra los obreros. Pero no lograron evitar la manifestación ante el Palacio de Invierno. Una parte considerable de los obreros creía aún que el zar les ayudaría. El movimiento se había apoderado de las masas con una fuerza enorme.
En el reclamo pacífico, la petición de los obreros decía: Nosotros, obreros de Petersburgo, acudimos a ti, Señor, con nuestras mujeres, nuestros niños y nuestros padres ancíanos e inválidos, a implorar de ti la verdad y tu ayuda. Vivimos en la miseria, nos oprimen, nos abruman con un trabajo agobiador, se mofan de nosotros, no nos tratan como a hombres... Lo hemos sufrido todo con paciencia, pero nos empujan cada vez más al borde de la miseria, de la esclavitud y de la ignorancia; el despotismo y la tiranía nos ahogan... Nuestra paciencia se ha agotado. Hemos llegado a ese momento terrible en que se prefiere morir a seguir soportando unos tormentos irresistibles.
En las primeras horas de la mañana del 9 de enero de 1905, los obreros marcharon en procesión hacía el Palacio de Invierno, donde tenía su residencia el zar. Iban acompañados de sus familias, mujeres, niños y ancianos, y desfilaban con retratos del zar y estandartes de cofradías, entonando canciones religiosas, y sin armas. En total, se reunieron en las calles de Petersburgo, aquel día, más de 140.000 hombres.
El zar Nicolás II dio orden de disparar sobre los obreros inermes. Más de mil obreros cayeron muertos ante los fusiles de las tropas zaristas y más de dos mil resultaron heridos. Las calles de Petersburgo quedaron empapadas de sangre proletaria.
Los bolcheviques desfilaron con los obreros. Muchos de ellos cayeron muertos o fueron detenidos. Allí mismo, sobre las calles bañadas en sangre proletaria, explicaron a las masas quiénes eran los responsables de aquella matanza espantosa y cómo había que luchar contra ellos con las armas en la mano. El 9 de enero comenzó a llamarse Domingo sangriento. Fue una enseñanza sangrienta la que los obreros recibieron en este día. El 9 de enero murió fusilada la fe de los obreros en el zar. Ya que el zar nos ha recibido a tiros, ¡le pagaremos en la misma moneda!, decían los obreros de Petersburgo. Así les demostró en la práctica que la tiranía zarista solo podía acabarse mediante la toma del poder bajo la razón de las armas.
Desde ese momento Lenin y sus seguidores organizaron a la población hambrienta y empobrecida en su mayoría descalzos, miserables y desarmada. Planificó la revolución rusa que se concreto con la toma el poder en octubre de 1917 poniendo fin así al abuso y a la tiranía zarista de siglos. Por primera vez en el mundo se daba el caso de que un partido político de obreros y campesinos accedía al poder para gobernar a toda una nación. Hecho que removió los cimientos no solo de la Rusia zarista sino del mundo.
Uno de los méritos también del genio de la revolución rusa, fue el descubrimiento mediante sus estudios del imperialismo como fase superior del capitalismo. Descubrimiento colosal que describe el contexto mundial en que vivimos.








  anadir commentarios>>

¿Oda a un fracasado?
25.04.2005 13:06
Fue bien feo el Vladi, wawitay. Basta ver su cáscara conservada en su ataúd transparente.

¡Brrrrrrrrrr!

¡Jallalla Bolivia capitalista!
matedecoca>


amate de coca
25.04.2005 14:59
y tu que has hecho por la humanidad wawitay? ¿que imperio te has tirado waitay?. Lo unico es que te has tirado es un pedo waway. jejeje
salomon>